lunes, 26 de agosto de 2013

MISAS NEGRAS Y SACRIFICIOS

En esta publicación les mostraremos el extracto de un libro escrito por una mujer que practicó misas negras, hasta llegar al grado de sacerdotisa. El libro fue escrito en 1986 y se llama "Él vino a libertar a los cautivos". Lo increíble de todo esto, es que los relatos son de la década de los '80, nótese que desde esos años ya se sabía que sucedería en nuestros tiempos actuales.



..."Los sacrificios humanos son un tema que pocos, si es que hay algunos, ex miembros de la secta están dispuestos a comentar, dadas las implicaciones legales. Son una realidad y una práctica de "La Hermandad". He pasado la mayor parte de mi vida en hospitales y quirófanos por mi insistente negativa a doblegarme ante Satanás en esto. Definitivamente nunca accedí a participar en sacrificios humanos. Debido al extremadamente rápido aumento de mis poderes, en poco tiempo alcancé una posición en la que podía determinar lo que hacía y lo que no hacía. Esto es, en cuanto a los demás humanos. Yo era más poderosa que los demás satanistas y no podían tocarme. Satanás y sus demonios sí podían. En muchas ocasiones fui brutalmente castigada y torturada por demonios porque no quise obedecer a Satanás en esto. Cuatro veces he tenido cáncer, con muchas operaciones y todos los horrores de la quimioterapia. El cáncer me lo dio Satanás mismo, como castigo por no querer participar en los sacrificios humanos. No dudo que me hubiera matado en poco tiempo si el Señor no hubiera tenido misericordia y me hubiera librado de sus garras. Las costumbres y ceremonias de los sacrificios humanos son un tanto diferentes en algunos lugares. Además, en años recientes, especialmente en la costa occidental de los Estados Unidos, una enorme cantidad de jóvenes están participando en el satanismo a través de la música rock, los juegos en los que hay fantasía ocultista y, por supuesto, a través del reclutamiento personal. Estos grupos independientes usualmente andan con drogas, son muy explícitos, descuidados y vocingleros en lo que hacen, y no están relacionados directamente con "La Hermandad". Muchos de ellos ni siquiera saben que "La Hermandad" existe. Son tan descuidados que son sorprendidos en sus delitos, rituales de abuso infantil, sacrificios humanos, etc. Cuando dejé el satanismo, había entre los líderes de "La Hermandad" una creciente preocupación por el descuido de aquella gente. Sin embargo, Satanás se está volviendo tan atrevido que en realidad no le importa ni se preocupa por el número de personas que van a parar a la cárcel por los delitos que cometen. Satanás sabe que no le quedan muchos años, y por eso se mueve a toda velocidad para lograr la mayor destrucción posible en la tierra. Durante el año en los Estados Unidos hay ocho «días santos» en que se ofrecen sacrificios humanos. (Puede haber sacrificios humanos otros días por motivos diversos como castigos, ritos de fertilidad, etc.) Los grupos pequeños que no tienen facilidades para hacerlos suelen unirse en estas ocasiones a los grupos grandes. Los "días santos» son: Navidad, Resurrección, Halloween, Acción de Gracias, y lo más cerca posible de la primavera, el verano, el otoño y el invierno. (Satanás quiere profanar las misericordiosamente ordenadas estaciones.
Desde que los druidas lo instituyeron en Inglaterra, el día de «Halloween» ha sido una festividad propicia para ofrecer sacrificios humanos a Satanás. Hoy día es igual. El repentino aumento de colocación de substancias dañinas y objetos en las golosinas que se acostumbran a ofrecer a los niños ese día no es accidental. Es un esfuerzo muy bien planeado por los satanistas. Los niños heridos o muertos por tales golosinas son sacrificios a Satanás. El propósito de los sacrificios, tal como se enseña a los miembros de la secta, es «purificarlos» para recibir las «bendiciones» de Satanás. Además, quien bebe la sangre de la víctima o come de su carne obtiene nuevos demonios y por lo tanto adquiere más poder. Beber sangre es un elemento importante en toda actividad satánica. No es una mera coincidencia, sino que Satanás siempre está tratando de profanar los principios de Dios. «Y cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros que peregrina entre ellos, que comiere alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y le cortaré de entre su pueblo. Porque la vida de la carne en la sangre está... Levítico 17:10,11 

Los sacrificios humanos, como todas las reuniones de la secta, nunca se celebran dos veces en el mismo lugar. La mayoría de los miembros no se entera del lugar en que ha de celebrarse la próxima reunión sino hasta una pocas horas antes de que empiece. Los sacrificios siempre se ofrecen en lugares escondidos y apartados. En las grandes ciudades esto a veces se vuelve un problema, pero siempre se encuentra una bodega o un edificio abandonado. "La Hermandad" raras veces realiza sacrificios humanos al aire libre. A veces lo hace cuando se encuentra un lugar muy apartado o cenagoso. Esto no es así con los jóvenes atrapados en la droga. Ellos no toman ninguna medida de seguridad, por eso "La Hermandad" se encarga de que la policía los descubra y arreste, o simplemente los elimina para evitar problemas. "La Hermandad" siempre procura que los declaren locos para que no se descubran sus conexiones con el satanismo. En "La Hermandad" hay comités encargados de preparar el equipo necesario y organizar la limpieza al final. Los satanistas que son policías están siempre en estos comités. Su tarea es prevenir la interferencia de la ley. El equipo, entre los que está el trono dorado de Satanás, etc. es transportado en camionetas. Puede armarse y desarmarse fácilmente. Los cadáveres son cremados. Los recién nacidos son enterrados sin problemas, incluso en un depósito de basura. Ocasionalmente el cadáver es cremado en el lugar del sacrificio; cuando esto no es posible no suele haber dificultad en acudir a alguna funeraria cercana. También es frecuente que se utilicen las facilidades de alguna clínica veterinaria o albergue de animales. A la alta disciplina y al cuidadoso planeamiento de los comités encargados de los preparativos y la limpieza se debe el que los sacrificios humanos no hayan salido a la luz pública en tantos años. Las medidas de seguridad que se toman son siempre extremas y durante la ceremonia constantemente se monitorizan las frecuencias radiales de la policía. Cualquiera que haya presenciado sacrificios humanos y trate de salirse de la secta lo hace arriesgando su propia vida. La única manera de salirse es mediante el poder de Jesucristo y aun así no es fácil. Los demonios vigilan bien a cualquiera que haya participado en lo más mínimo en tales prácticas. Voy a describirles una Misa Negra a la que me obligaron a asistir. Yo era por ese entonces una miembro del montón. Todavía no era gran sacerdotisa y literalmente me tenían cautiva. Las Misas Negras se celebran una vez al año, siempre en luna llena y al final de Semana Santa. La mayoría de las competencias a que yo asistí en California fueron antes de un domingo de Resurrección y culminaban con una Misa Negra de Resurrección. Sin importarme el costo, siempre me las arreglaba para salir antes de la ceremonia. Satanás se ocupaba de que yo pagara por mi rebelión, pero a mí eso no me importaba. En los días de aquel horrible fin de semana, yo era muy joven, casi una niña, pero su recuerdo todavía me atormenta y siempre me atormentará. Llevaba menos de un año como miembro de la secta. La gran sacerdotisa me informó que se iba a celebrar una ceremonia muy importante, que yo tenía el «privilegio» de haber sido «invitada" pero también me aclaró bien que estaba obligada a asistir. Solo quienes han sido invitados pueden asistir y quienes son invitados están obligados a asistir. Pocos están dispuestos a provocar la ira de Satanás no asistiendo; en verdad temen ser los sacrificados en la siguiente Misa Negra. Pero a mí no se me permitió ir sola, pero sí acompañada por mi «patrona» (la gran sacerdotisa) y varias otras brujas. La reunión se celebró en un inmenso establo apartado que había sido ligeramente remodelado para la ocasión. Calculo que habría un par de miles de personas del área circunvecina. La mayoría había usado drogas antes de llegar y además de eso, todos recibimos pociones con drogas y alcohol al principio de la reunión. Siempre evité tomar aquellas bebidas con drogas porque conocía el peligro de una mente embotada. Había muchas mujeres que codiciaban el privilegio que tenía yo de estar siendo adiestrada para ser gran sacerdotisa. La alta jerarquía de la secta nunca probaba aquellas bebidas y despreciaba a quienes lo hacían. Yo no sabía lo que iba a ocurrir cuando aquella noche entré en el establo con mis acompañantes. Era viernes en la noche, viernes Santo. La reunión iba a prolongarse hasta el domingo. Noté que el establo tenía una plataforma a lo largo de un extremo. Sobre la plataforma había un trono de oro puro. Aquel trono era para Satanás. 

Era obvio que se trataba de una ocasión importante porque el mismo Satanás iba a presentarse. Más tarde sabría que la coordinación de tales sacrificios en todo el país requiere precisión de segundos porque Satanás no puede estar en dos o varios lugares a la vez. La coordinación tiene que ser precisa para que pueda estar en todas las reuniones. Él, no es omnipresente como Dios. Cuando el gran sacerdote y la gran sacerdotisa hubieron subido a la plataforma un absoluto silencio reinó en la multitud. Era un silencio tan intenso que se habría podido escuchar la caída de un alfiler. Era un silencio de espanto. Todos temían ser la persona escogida para el sacrificio. En aquel momento la presencia de Satanás no era una gloria para nadie, ni un honor. Un murmullo de alivio se escuchó en la multitud cuando por una puerta lateral que daba a la plataforma sacaron a la víctima, que pataleaba y chillaba. El principal sacrificio en Semana Santa es siempre un hombre. De vez en cuando se ofrecen además sacrificios de mujeres, niños o animales, pero la ceremonia gira alrededor del sacrificio de un hombre. Muchas veces varios días antes agarran a alguien de los que se ponen en las carreteras a pedir que los lleven y lo esconden hasta el momento de la reunión. A los ojos de Satanás y la multitud, aquel hombre representa a Jesús, y celebran así la supuesta victoria de Satanás sobre el Jesús de la cruz. Yo contemplé con absoluto espanto cómo colocaban una corona de enormes espinas en la cabeza del joven. Las espinas se hundían en su cabeza. Luego lo desnudaron y azotaron con látigos de puntas de metal, y lo torturaron con clavos y atizadores calentados al rojo vivo. Por último lo clavaron a una cruz de madera que después levantaron y colocaron en un hueco en el suelo al frente del medio de la plataforma. Jamás olvidaré el olor de aquella carne quemada y torturada, los gritos de la víctima, sus sacudidas de agonía, sus súplicas de misericordia. La multitud rugía como manada de animales salvajes, acompañada por las voces inhumanas de los demonios entremezclados en la audiencia. Se burlaban y aplaudían mientras erguían la cruz para colocarla en el hueco. Ya Satanás había aparecido y sentado en su trono, movía la cabeza en señal de asentimiento. El gran sacerdote orinó sobre la víctima y los miembros de la congregación le lanzaban excrementos mientras aplaudían a Satanás y su supuesta victoria, y se postraban y lo adoraban. Satanás se presentó en la forma humana acostumbrada, completamente de blanco resplandeciente. Pero sus ojos brillaron como roja llama y lanzó la cabeza hacia atrás para emitir un aullido y un chillido en espantosa risotada de victoria cuando el gran sacerdote hundió un largo clavo en la frente del hombre para clavarlo en la cruz y matarlo. La multitud enloqueció, y prorrumpió en chillidos y gritos y danzó en loco frenesí ante la «victoria». A viva voz concedían toda victoria y poder y honra a su padre Satanás. Satanás desapareció poco después para asistir al próximo sacrificio de Misa Negra. 

Al desaparecer él, la reunión se convirtió en orgía sexual: humano con humano y demonio con humano. Se practicaba todo tipo de perversión sexual. Recogieron la sangre de la víctima y la mezclaron con drogas y alcohol, y el gran sacerdote y la gran sacerdotisa la bebieron y la pasaron a la multitud. Muchos de los presentes profanaron el cadáver. Las horas de la noche transcurrieron en medio de aquel demoníaco frenesí de drogas y alcohol. A su momento decapitaron el cadáver y lo molieron. Algunas porciones fueron mezcladas con drogas y otras substancias. Los que querían más poder comieron de la mezcla. Al tercer día, cuando la gente comenzó a recuperarse de la droga, se fueron yendo de dos en dos o de tres en tres. Salieron proclamando que su grande y glorioso padre Satanás había obtenido otra victoria sobre el enemigo: Jesucristo.

¡Qué burla es la Misa Negra! ¡Satanás sabe que es una burla! La ceremonia en sí es símbolo de la muerte de Cristo. Satanás proclama que Jesucristo fue el sacrificio supremo que le ha sido hecho, que triunfó sobre Cristo al matarlo en la cruz. ¡Satanás miente! Él sabe, y lo saben también los demonios, que el derrotado en la cruz fue Satanás, no Jesús. Pero la gente no lo sabe. Yo soy una de los pocos afortunados que han descubierto que aquello es mentira. Es una horrible mentira. Declaro ante usted, lector, ante usted que quizás sea satanista, que quizás todavía no ha hecho de Jesús su Maestro y Señor, que Satanás no triunfó en la cruz. La Palabra de Dios lo resume bien así: "Y despojando los principados y las potestades, sacólos a la vergüenza en público, triunfando sobre ellos en la cruz". Colosenses 2:15 ¡Jesús vive! Satanás no tiene ningún derecho sobre nosotros. Podemos ser liberados de los lazos de Satanás. Lo único que hay que hacer es pedirle a Jesús que nos liberte. Ya él pagó el precio. ¿Por qué no se lo pide hoy? Mañana puede ser demasiado tarde"...

Así termina el extracto de esta ex satanista; ahora bien, leyendo esto ¿Se dieron cuenta que hay demasiada similitud con hechos que han sido narrados desde inicios de la humanidad?
Antiguamente los llamaban dioses y les rendían culto, los sacrificios siempre fueron destacados en la historia.  ¿Fue simple coincidencia que multiples culturas lo hicieran?, pués NO, el hecho real es que Satanás ha estado presente siempre, algunos podrán llamarlo Extraterrestre, anunnaki, reptiliano y hasta hermanos mayores, todos ellos son uno solo, la representación del mal... o es que ¿Alguno de ellos instauró amor y paz acá en la tierra?, JAMÁS!!!... en ningún relato se a dejado estampado algo similar, solo la maldad reinaba en ellos, desde la misma manipulación y/o intervención genética en adelante. Teniendo todas estas pruebas, aún existe gente que llama locos y fanáticos a las personas que analizan partes de la historia desde otra perspectiva, creo que esta analogía merece respeto.
Espero que de esta publicación rescaten lo bueno y no se pongan a practicar misas negras ni a adorar a falsos dioses con la idea de ser "mejores personas".

Les dejo algunas imágenes de los sacrificios que se han cometido a través de la historia.


En octubre publicaremos sobre la verdadera historia de Halloween, esten atentos ;)